El chantaje

 

Mas: “¿Cree que los mercados permitirán que España y la UE dejen a Cataluña fuera del euro y la UE? (…) Un escenario con Cataluña fuera del euro sería de locos”. Mas se ha tirado un farol y tiene que llevarlo hasta el final. El objetivo parece ser dejar la pelota en el tejado de la UE y España. Cuando la independencia ocurra — si ocurre — el discurso catalanista parece que va a ser que los problemas surgidos porque Cataluña está fuera del euro serán culpa de aquellos que no les dejan entrar. Y teniendo en cuenta que los catalanes, en un principio, seguirían siendo europeos — como acaba de descubrir Rajoy — podría haber cierta base para tal argumento, puesto que la UE estaría dejando a su suerte a 7,5 millones de sus habitantes. Este sería, a mi entender, el argumento de un hipotético gobierno independiente.

El problema es que uno no puede eludir la responsabilidad sobre una decisión que se toma conociendo las consecuencias de la misma. Es decir, si la UE y varios de sus líderes han advertido que Cataluña no entraría en el euro, en buena parte porque necesitarían el voto a favor de España, uno no puede simplemente ignorar estas declaraciones y echar la culpa a los demás. Si te han dicho que no entras en la UE, sabías a lo que venías. Los más partidarios de la independencia puede ser que estén dispuestos a cualquier cosa e incluso a quedarse fuera de la UE, pero dudo mucho que todos los votantes de JxSí-CUP — que aún consiguiendo la mayoría de escaños podrían ser una minoría del electorado — estén tan dispuestos a pasar por ese calvario. Tomar esta decisión con los resultados de unas elecciones autonómicas — escaños en lugar de votos,muchos factores en juego…— en vez de un referéndum ya es una irresponsabilidad, pero obligar a una parte de la población a pasar por ese proceso tan complicado, por algo que además no desean, es todavía peor. Veremos que pasa mañana, pero lo cierto es que esta es, claramente, una situación que debería haberse evitado. La falta de diplomacia es lo que tiene.

 

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Referéndum, ¿Todo vale?

Ya lo han comentado todos los compañeros politólogos pero, una vez más, hay que decir que los referéndums no son demócraticos per se, hay que hacerlos bien para que lo sean.

Hay varias críticas que se le puede hacer a los referéndums. La primera es que la pregunta puede estar redactada de forma ambigua y las respuestas pueden inducir al votante a votar en un determinado sentido. En este caso la redacción, aunque algo larga, me parece suficientemente clara: ¿Está usted a favor o en contra de aceptar lo que se propone en estos dos documentos? El problema viene con los documentos en sí que, aunque parezca increíble, NO HAN SIDO PUBLICADOS ni traducidos al griego.

Al parecer, ni siquiera está claro cuáles son esos documentos, ni si son una propuesta formal de los acreedores de Grecia, que tampoco se especifica quiénes son. Y es que, aún en el caso de que los documentos se hubieran publicado con tiempo y traducidos al griego, estos probablemente sean extremadamente técnicos, y supongan un reto incluso para personas con una buena edcuación universitaria (¿Sólo deciden las élites?). Por otra parte, la difusión tendría que hacerse rápidamente, para que todo el mundo pudiese tomar una decisión informada, pero si sólo el 66 por ciento de los hogares tiene internet, ésta parece una tarea bastante complicada.

Entonces, ¿cómo son las campañas del sí y el no? Pues yo me imagino que una basada en la épica, la revolución y la lucha contra el opresor y la otra en infundir miedo acerca del futuro. Vamos, pura democracia libre y participativa.

Resumiendo, que parece que en este referendum el gobierno esta preguntando a la gente ¿Aceptamos estos documentos, que no conocéis ni tenéis acceso, o los rechazamos? O lo que es lo mismo ¿Os fíais de que hemos hecho todo lo posible en las negociaciones y vais a muerte con nosotros? Pues no sé al resto, pero a mí me parece un poco complicado que se pueda tomar una decisión como ésta sin información y sólo una semana para decidir. No me gustaría estar en el pellejo de los votantes griegos.

https://euobserver.com/economic/129369

P.D: Este referéndum se parece en cierto modo al pseudo-referendum que se presentaba en Cataluña. ¿Quiere que Cataluña sea independiente? Oiga, ¿y eso que significa? Porque si cambiamos la bandera y el idioma y todo sigue igual habrá gente que le parezca cojonudo, pero si se cambian las leyes, se imponen aranceles y se hace una autarquía igual esa gente vota que no. Y ambas opciones van incluídas en el sí-sí, porque propuestas firmes no había. “Usted firme que sí y luego si eso ya ya vamos haciendo un plan para Cataluña”, parecían decir.

¿Ajustar para crecer o crecer para ajustar?

Este es el dilema al que se enfrentó la economía mundial cuando se decidió a salir de la crisis en la que había entrado, allá por el 2008. La disyuntiva a la que se enfrentaban los gobiernos era la siguiente:

El primer camino que se puede tomar es el de ayudar a la economía a crecer, generando, lógicamente, un incremento de la deuda pública. Después, una vez que el aparato comienza a funcionar de nuevo sería el momento de hacer los denominados “ajustes”, encaminados, principalmente, a reducir ese déficit creado para insuflar aire a ese globo vacío que es la economía del país.

La segunda opción es realizar el proceso de manera inversa, es decir, “recaudar” el dinero antes para alcanzar la llamada “estabilidad presupuestaria”, y una vez conseguido esto, utilizar esos recursos para reactivar la demanda y, por tanto, la producción.

Pues bien, en su  momento los actores más importantes de la economía mundial se decidieron ante está bifurcación: Los EEUU y la mayoría de los países emergentes escogieron la primera opción, crecer para ajustar, mientras que la Unión Europea se decidió por el equilibrio presupuestario en primer lugar.

¿Y que ha ocurrido a partir de esta decisión? Pues que el primer grupo de países experimento un mayor crecimiento (en realidad, un menor decrecimiento) durante el 2009 y los años posteriores. Evolución EEUU Evolución UE.

En realidad, hasta este punto no hay nada sorprendente, EEUU se dedicó a estimular la economía y en cierta manera lo ha conseguido, mientras que la UE se  proponía otros objetivos, por lo que no es extraño que los americanos hayan crecido más que nosotros. En teoría ahora, o dentro de poco tiempo, le tocaría el turno de crecer al Viejo Continente, y todo estaría bien, llegaríamos todos al mismo final por diferentes caminos pero ¿No creen ustedes que el camino es importante?

Dentro de nuestro terreno de juego, la UE, nos encontramos dos grupos diferenciados: Los que se mantienen relativamente fuertes, y los que se podría considerar que están en la UVI, los PIIGS (Portugal, Italia, Ireland, Greece, Spain). De entre los países que lo conforman encontramos culturas, sociedades, idiomas, gobernantes, características y, sobre todo, sus situaciones económicas  muy distintas y, sin embargo, parece que todos comparten la misma idea de cómo salir de la crisis y cual es la ruta a seguir (¿qué casualidad verdad?), y así se ejecuta, independientemente de dónde y cuándo haya que hacerlo. Y es que la política económica de cada país no está determinada por él mismo, atendiendo a sus propias características y necesidades en cada momento, sino que viene dictada por el grupo fuerte, el pelotón de cabeza, formado por Francia, Reino Unido y Alemania, siendo esta última el líder indiscutible. Y es que a estos pesos pesados les importa mucho lo que les ocurra a los de atrás, puesto que tienen no sólo una moneda común con ellos, sino también muchísimo dinero invertido y que quieren recuperar. Pero si hay algo que parece que le importa bien poco a la locomotora europea de sus vagones es la carga, es decir, los ciudadanos de a pie. Parece que se han olvidado de que más allá de los números y de las deudas hay personas, de que no es lo mismo crecer desde una mala situación para luego ajustar, que ajustar estando ya en lo peor para luego crecer. ¿Y qué si el déficit es alto? ¿Quién sufre por ver aumentar una cifra?

Cierto es que un país no puede endeudarse indefinidamente, y que hay que tratar de hacerlo a un interés bajo, y que para financiarse barato hay que conseguir que otros países (o los famosos “mercados”) confíen en ti. ¿Y para eso que hacen los gobiernos? Pues recortar y recortar, recaudar dinero para pagar sus deudas y dar imagen de buen pagador. Y es aquí donde aparece, para mí, uno de los principales problemas: Que por mucho que se esfuercen en “generar confianza” a los prestamistas les sigue compensando decir que España está muy mal, por que de esta manera pueden seguir prestándonos al 7% en vez de al 4%, sacando tajada de nuestra situación. Podría alguien desde Europa darnos dinero más barato para ayudarnos a salir del pozo, pero está claro que no interesa, eso no da dinero (Ojo, los rescates son dinero barato, pero imponen durísimas condiciones, es decir nuevos ajustes, por lo que no solucionan nada).

¿Y mientras que ocurre? Que la mayoría de la población no trabaja, porque no hay nadie que consuma, entonces no pueden pagar impuestos. Entonces suben el IVA, para recaudar más, y eso hace que se consuma aún menos y haya menos trabajo y así sucesivamente, recorte tras recorte, mientras la gente sufre. Es una bola de nieve que crece y crece, y que yo, por lo menos, no sé cuando va a empezar a deshacerse, porque para ello haría falta, primero, un cambio de actitud desde el gobierno, lo cual parece difícil, y segundo, los recursos necesarios para fomentar el crecimiento, los cuales también se encuentran lejos de llegar viendo la actitud del norte hacia el sur.

Y una vez llegados a este punto yo me pregunto ¿Cuando nos llegará el momento de crecer? Porque yo creo que ya hemos ajustado bastante.

P.D: Se podría hablar de muchas otras cosas más respecto a este tema. Como el estímulo que intentó ZP con el Plan E y otras medidas, o lo que ocurrió con EEUU, pero lo dejaré para siguientes entradas.

P.D 2: El título y la idea inicial de este texto los he sacado del libro de Joaquín Estefanía “La economía del miedo”, pero el razonamiento siguiente es de cosecha propia. Por cierto, muy recomendable el libro.