“No habrá independencia”… porque no se quiere

“No habrá independencia”. Esa fue la contundente frase que empleó el presidente del congreso Jesús Posada para responder a las palabras del representante de ERC, Joan Tardá,  que afirmaba hace unos días que el proceso “no lo va a parar ni Dios ni por supuesto Rajoy”.

El gobierno central muestra así, una vez más, su posición con respecto a la cuestión de Cataluña, una postura firme que se asienta en la supuesta imposibilidad legal de la secesión. Los representantes del Partido Popular llevan meses afirmando que no habrá independencia porque la Constitución, ese magnífico y aparentemente imperturbable texto, no lo permite. Y que, como no lo permite, pues no hay más discusión. Y que no van a ser ellos quienes se paren a escuchar a ver si hay alguien que quiera cambiarla. Para el PP ese papel representa la voluntad popular ― a falta de un término menos prostituído ― y por tanto no es necesario más discusión, a pesar de que la firma se produjera hace casi treinta años en una democracia que nacía en unas circunstancias muy diferentes a las actuales.

Pero lo que más me sorprende de esta postura del gobierno no es su posición en sí, que es más que coherente con sus planteamiento ideológicos, sino la manera de presentarla y los argumentos empleados. Digo esto porque el gobierno central podría sencillamente argumentar que la independencia en sí podría darse, pero explicar que no hay un apoyo mayoritario para que esto suceda y que esa decisión no debe ser tomada unilateralmente por Cataluña.

En las últimas elecciones catalanas las fuerzas que apostaban por el “procés” (CiU+ERC) consiguieron una mayoría en el parlamento que, aunque exigua, les permitió gobernar durante cuatro años. Sin embargo, si analizamos los resultados de las elecciones más detenidamente y teniendo en cuenta la abstención, que ronda el 30%, vemos que la victoria de estas fuerzas podría no ser suficiente para legitimar una decisión tan importante como esta. Estas dos fuerzas sumadas, e incluyendo también a EUiA-ICV y las CUP, obtuvieron en total 2.093.709 votos, que representan cerca del 40% del electorado. Esto, sin ser una mayoría  tampoco es, ni mucho menos, una masa social desdeñable.

Pero tal vez estos resultados no sean precisamente los mejores para evaluar el apoyo a la independencia, puesto que las elecciones, por mucho que algunos ahora quieran presentarlas de esta manera, no son plebiscitarias. Es decir, no son para decidir acerca de una cuestión, sino para escoger a los representantes políticos, que deben decidir acerca de muchos asuntos, y no sólo la independencia. El hecho de que cada partido se deba situar a lo largo de distintos ejes como izquierda-derecha o pro-anti independencia hace que se mezclen diferentes cuestiones a la hora de votar. De esta manera habrá abstenciones de personas independentistas que no se sientan identificadas con esos partidos por su posición en otros temas o por la corrupción. Y lo mismo ocurre en sentido opuesto. Es por eso que, aunque no pueda tener validez oficial por la ilegalidad y el alto grado de abstención, la consulta del 9N puede servir también como medida de fuerza del movimiento catalanista. En dicha votación participaron 2.305.290 personas ― aproximadamente el 33% de los llamados a votar ―, de las cuales 1.861.753 ― el 80% ― votó sí-sí. Vemos como en este caso, dos años después de las elecciones autonómicas y ampliando ligeramente la base electoral (podían votar los mayores de 16), el apoyo a la independencia parece que decrece ligeramente, de algo más de 2 millones a 1,8 millones.

Aunque ambas votaciones no sean comparables por diferentes motivos (tipo de pregunta, la base electoral, el momento, los votantes desilusionados por la no-validez e ilegalidad etc.) sí que se pueden extraer ciertas conclusiones si las tomamos conjuntamente. En las autonómicas catalanas el apoyo de estos partidos rondaba los 2 millones y en la consulta votaron sí-sí 1,8 millones. Si partimos de la premisa de que la mayor parte de los pro-independentistas fueron a votar y votaron sí-sí en la consulta, podemos ver que en ninguno de los dos casos parece haber un gran apoyo a la independencia o, por lo menos, no lo suficiente como para tomar una decisión de semejante calibre.

Entonces, ¿por qué esa cerrazón desde el gobierno? ¿Por qué oponerse tanto a un referéndum en el que probablemente salga el no? En vez de argumentar  en contra y demostrar que, aunque su presidente sea nacionalista, Cataluña no está mayoritariamente a favor, han repetido hasta la saciedad que no se puede porque las leyes españolas no lo permiten. Leyes que, en una democracia, deben adaptarse a los tiempos y a la voluntad de las personas. Esta postura, en mi opinión, no sólo no parece del todo democrática, sino que además resulta contraproducente si el objetivo es aplacar un movimiento catalanista que, como se ha señalado muchas veces, es mucho ruido y pocas nueces. Aunque un reférendum no pueda hacerse de cualquier manera, este parece necesario para, de una vez por todas, tomarle el pulso al independentismo y decidir si realmente existe voluntad o si es simplemente el deseo de un grupo ruidoso.

 

Referéndum, ¿Todo vale?

Ya lo han comentado todos los compañeros politólogos pero, una vez más, hay que decir que los referéndums no son demócraticos per se, hay que hacerlos bien para que lo sean.

Hay varias críticas que se le puede hacer a los referéndums. La primera es que la pregunta puede estar redactada de forma ambigua y las respuestas pueden inducir al votante a votar en un determinado sentido. En este caso la redacción, aunque algo larga, me parece suficientemente clara: ¿Está usted a favor o en contra de aceptar lo que se propone en estos dos documentos? El problema viene con los documentos en sí que, aunque parezca increíble, NO HAN SIDO PUBLICADOS ni traducidos al griego.

Al parecer, ni siquiera está claro cuáles son esos documentos, ni si son una propuesta formal de los acreedores de Grecia, que tampoco se especifica quiénes son. Y es que, aún en el caso de que los documentos se hubieran publicado con tiempo y traducidos al griego, estos probablemente sean extremadamente técnicos, y supongan un reto incluso para personas con una buena edcuación universitaria (¿Sólo deciden las élites?). Por otra parte, la difusión tendría que hacerse rápidamente, para que todo el mundo pudiese tomar una decisión informada, pero si sólo el 66 por ciento de los hogares tiene internet, ésta parece una tarea bastante complicada.

Entonces, ¿cómo son las campañas del sí y el no? Pues yo me imagino que una basada en la épica, la revolución y la lucha contra el opresor y la otra en infundir miedo acerca del futuro. Vamos, pura democracia libre y participativa.

Resumiendo, que parece que en este referendum el gobierno esta preguntando a la gente ¿Aceptamos estos documentos, que no conocéis ni tenéis acceso, o los rechazamos? O lo que es lo mismo ¿Os fíais de que hemos hecho todo lo posible en las negociaciones y vais a muerte con nosotros? Pues no sé al resto, pero a mí me parece un poco complicado que se pueda tomar una decisión como ésta sin información y sólo una semana para decidir. No me gustaría estar en el pellejo de los votantes griegos.

https://euobserver.com/economic/129369

P.D: Este referéndum se parece en cierto modo al pseudo-referendum que se presentaba en Cataluña. ¿Quiere que Cataluña sea independiente? Oiga, ¿y eso que significa? Porque si cambiamos la bandera y el idioma y todo sigue igual habrá gente que le parezca cojonudo, pero si se cambian las leyes, se imponen aranceles y se hace una autarquía igual esa gente vota que no. Y ambas opciones van incluídas en el sí-sí, porque propuestas firmes no había. “Usted firme que sí y luego si eso ya ya vamos haciendo un plan para Cataluña”, parecían decir.

Súbditos

Puedo entender que haya gente que sea indiferente en cuanto al debate de monarquía república (“al fin y al cabo la monarquía ya no gobierna no?”) e incluso, haciendo un esfuerzo de empatía, puedo comprender, aunque creo que estén equivocados, los argumentos de aquellos que dicen que la monarquía cumple una función de embajadora de nuestro país y de arbitraje entre las fuerzas políticas. Creo que estos individuos o están apáticos o siguen premisas erróneas, pero también que coinciden en su visión de la monarquía como un mal menor y necesario.

Sin embargo, hay otro grupo cuyas acciones no acierto a comprender. No puedo comprender cómo a una persona se le puede ocurrir ir a la plaza de Oriente a corear el nombre de Felipe VI o Letizia o vociferar “que vivan los reyes”. Por qué razón puede alguien apoyar personalmente — y creo que aquí está el matiz que explica la diferencia entre esto y lo anterior — a una persona que está ahí simplemente por haber nacido en cierto lugar (como cierto rapero lo definió: “la jefatura del estado se obtiene por vía vaginal”) y que por ello ha recibido privilegios propios de la Edad Media. Yo cuando veo a esa masa de gente coreando nombres de reyes, sólo veo súbditos vociferando el nombre de un señor feudal que saluda desde su castillo. Esas imágenes pertenecen a otra época. Sinceramente no sé cómo la gente puede ir a una plaza a proclamar el nombre de aquel que representa la desigualdad institucionalizada, la aristocracia y los privilegios, que son algunas de las grandes lacras de nuestro país. Viendo esas imágenes no puedo evitar pensar que parte de nuestra población sufre una especie de síndrome de Estocolmo.

Resumido, entiendo los argumentos, aunque no los comparta, de aquellos que no se oponen a la monarquía porque lo ven como un mal necesario y menor, pero no acierto a comprender a aquellos que deciden mostrar su apoyo a lo monarcas con vivas y coreando sus nombres, como si a ellos personalmente les debiéramos agradecer algo.

Odious Debt

“High levels of public debt have been a burden for impoverished countries for a long time. Economists agree that public goods and services – such as health care, roads, power grids or ports- are critical for activating an impoverished economy. In many of them this is not possible because the government is carrying the load of a huge debt, and the limited tax revenue is used almost entirely to service this debt. This is one of the components of the so-called “poverty trap”: When poverty is extreme, individuals don’t have the ability to save –all income is used for survival – and, therefore, there is no economic growth. Once nations are able to escape it, it is said that they step into the development ladder, in which is possible for it to grow and improve in a more independent way. Many development economists have theorized that policies of debt cancellation towards poor, heavily indebted countries have the potential to jumpstart growth in these nations. The International Monetary Fund (IMF), an organization dominated by wealthier countries, has opposed these policies. In this debate, however, is important to keep an old but often ignored concept in mind: odious (or illegitimate) debt”.

You can read the rest of my article for WUPR issue 20.1 “New Horizons” here (page 10)

Salir de la crisis sí, pero ¿para quién?

Según la troika somos “campeones de las reformas”. Pero ¿reformas para qué?

Yo siempre dije que con este gobierno “saldríamos de la crisis” antes o después. Simplemente por el paso del tiempo o por el efecto de las reformas, pero que saldríamos muy mal parados. “Saldremos de la crisis” porque habrá crecimiento económico (crecimiento del PIB), reducción de la deuda,más exportaciones… pero, ¿dice eso algo del nivel de vida de la población? Yo lo que creo es que un país no puede sólo pensar en crecer, sino también en repartir justamente. ¿Qué sentido tiene crecer si los salarios están en caída libre y aumenta la desigualdad? ¿Que sentido tiene crecer si la riqueza se acumula en manos de unos pocos?

Basta con teclear en Google “desigualdad en España” para enterarse que el nuestro es uno de los países más desiguales de Europa, sino el que más. Aquí, por ejemplo, datos del Eurostat sobre el índice de Gini en España en los últimos años (niveles más altos indican mayor desigualdad).

No todo vale. No tiene sentido salir de la recesión a costa de empobrecer a la mayoría de la población, a costa de convertirnos en la mano de obra barata del resto del mundo. La China de Europa, si queréis. “Están aumentando las exportaciones porque hemos aumentado la productividad”, es decir, “Han caído los salarios – costes – y por tanto vendemos más barato y por eso exportamos más”.

Y esto a la vez que se reduce drásticamente la inversión en investigación, una inversión de futuro muy importante y que suele dar buenos resultados. La inversión que hace que en vez de fabricar lo que otros diseñan lo diseñes tú, lo cuál todos sabemos que es bastante más beneficioso. Así que nada, por este camino volveremos a ser, o seguiremos siendo, los que fabrican las cosas que diseñan otros. En el símil con una empresa nosotros seríamos el currito que se lleva un salario mientras otros se llevan los grandes beneficios empresariales.

Vigo County

Descubrir que hay un sitio a 2 horas de St. Louis que se llama Vigo County (Condado de Vigo) y dos minutos después encontrarme que no tiene ninguna relación con mi ciudad. Aún así es una coincidencia demasiado grande, seguiré investigando. Deseadme suerte.

Para los curiosos, fue fundada por un tal Francis Vigo, un comerciante de pieles italiano que, entre otras cosas, estuvo alistado en el ejército español.

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Find out that there is a place 2 hours away from St. Louis called Vigo County and two minutes later find that it has no relation with my home town. Anyway, it’s a huge coincidence, so I’m still investigating. Wish me luck.

For curious people, it was founded by a guy named Francis Vigo, an Italian fur trader that, among other things, was enrolled in the Spanish army.
http://en.wikipedia.org/wiki/Vigo_County,_Indiana

Utopia

—What’s the purpose of utopia?

—Utopia lies at the horizon.When I draw nearer by two steps, it retreats two steps. If I proceed ten steps forward, it swiftly slips ten steps ahead. No matter how far I go, I can never reach it. What, then, is the purpose of utopia? It is to cause us to walk.