Fracking en Canarias, ¿merece la pena el riesgo?

“El fracking es muy seguro, no hay nunca vertidos. Sino mira en EEUU, que llevan años haciéndolo y no pasa nada”. Pues mira, resulta que sí pasa, más de 8600 vertidos en 8 años y 10 meses, tan sólo en Dakota del Norte.

Y el otro argumento: “Traerá muchos puestos de trabajo”. Pero, ¿Por cuánto tiempo? y sobre todo, ¿a costa de qué?. El fracking traerá beneficios por un tiempo, pero el daño potencial que produzca al ecosistema puede durar muchos años más y afectar al principal motor económico de las islas que es el turismo. Y usando un poco de toería económica: Los beneficios futuros del turismo no tienen ningún horizonte concreto en el tiempo, de manera que son casi incalculables, pero pueden perderse para siempre si el daño es suficientemente grande. Y los beneficios de la extracción están claramente limitados en el tiempo ¿Merece la pena sacrificar un largo futuro por unos pocos años de prosperidad económica?

Este es, por supuesto, el punto de vista canario, que nadie esperaba que le interesara a Repsol, pero que tal vez debería interesarle a nuestro ministro y su Ministerio.

http://earthjustice.org/features/north-dakota-and-fracking

Anuncios

Patriotas de pulsera rojigüalda

“Iberdrola responde a la reforma eléctrica llevándose la inversión de España”, El País, 19 de febrero de 2014.

Ignacio Galán, presidente de Iberdrola: “En estos momentos somos más británicos, estadounidenses y mexicanos que españoles”.

Esto va para todos aquellos que aún dicen que las empresas del Ibex 35 son “empresas españolas” y que por eso debemos apoyarlas (véase el caso de expropiacion de YPF). Empresas que tributan en paraísos fiscales, que invierten la mayor parte de su capital en el extranjero y que pertenecen, seguramente en su mayor parte también, a extranjeros.

¿Son estas las grandes empresas españolas que supuestamente debemos defender en el extranjero?. Pues qué queréis que os diga,yo creo que debemos defender a las que se lo merecen, a las que nos aportan algo, pero no a compañías evasoras de impuestos e inversoras en otros países, empresas cuya única nacionalidad es el dinero.

“En estos momentos somos más británicos, estadounidenses y mexicanos que españoles”. Sinceramente creo que esta es simplemente la constatación de lo que parece desde fuera, y que es aplicable a muchas grandes compañías “españolas”.

Como bien diría Pablo Iglesias, en España lo que tenemos son “patriotas de pulsera rojigüalda”.

España, nueva China.

El País publica hoy (“Exportamos bien”) que España está exportando bien, que el saldo comercial con el exterior se encuentra en registros históricos, aunque reconoce que se debe tanto al incremento de las exportaciones como a la caída de las importaciones (lógico, debido a que no hay menos actividad económica en España). Y digo yo, ¿A alguien le extraña?.

Durante estos años los salarios han bajado, es decir, ha disminuido el coste de la mano de obra en España, debido a la gran cantidad de personas paradas. Si lo ponemos desde el punto de vista teórico en España hay una gran oferta de trabajo (mucha gente ofreciéndose para trabajar) y muy poca demanda (poca empresas que quieran contratar trabajadores, “comprar su trabajo”) y por eso el “precio del trabajo” o salario seguirá bajando hasta que llegue a ese supuesto “equilibrio”, tendencia que se evitaría estimulando la actividad económica, pero ese es otro tema. Lo que yo quería destacar aquí es que nos estamos encaminando a convertirnos en la mano de obra de Europa, la nueva China, paradigma, aunque cada vez menos, de la mano de obra barata. Y esto se debe, a parte de lo comentado anteriormente, al dramático recorte que se está haciendo en investigación y desarrollo, que nos condena a un futuro centrado en la fabricación de los productos de otros, tratando de reducir costes para ser cada vez más competitivos.

¿Es esto lo que queremos ser? ¿Contando con una de las generaciones mejor preparados en muchos años, vamos a ser un país orientado a la producción en masa? Pues parece que según el señor De Guindos ese debe ser nuestro objetivo: (min. 33:46)

No estoy de acuerdo en que se siga este modelo, porque nos condena a competir eternamente en costes para atraer a las grandes multinacionales, es decir, a reducir salarios para así poder tener trabajo. Si en lugar de hacer lo que estamos haciendo mantuvieramos nuestra inversión en I+D,  o por lo menos la potenciáramos en el sector privado, podríamos obtener frutos de ello,porque todo sabemos que gana más es el que lo inventa que el que lo produce, que gana más el arquitecto que el peón, y nosotros, señores, nosotros vamos a ser el peón.

Montoro y el IVA por Xavier Sala-i-Martín

A pesar de todas las cosas en las que no estoy de acuerdo con este hombre a esta respuesta no le sobra ni un punto ni una coma.

¿Cómo valora el trabajo de Luis de Guindos y de Cristóbal Montoro durante este último año?

Ya lo he explicado. Han hecho lo contrario de lo que prometían. Recomiendo que la gente escuche los discursos que hacía Montoro cuando el PSOE subió el IVA. Que lo escuchen. Y los de Rajoy. Subir el IVA era lo peor del mundo. Montoro ha mentido sistemáticamente. Pero la cosa es mucho más grave: el argumento utilizado por Montoro para subir el IVA es que “en este país hay mucha gente que evade”. ¿Tú crees que es normal que un ministro tenga esa falta de ética? “Como la mitad de los españoles no paga impuestos, vamos a subir la carga de los que cumplen con su obligación”. Si hay gente que evade impuestos en España lo que tiene que hacer Montoro es dimitir. Porque su obligación como ministro de Hacienda es cobrar los impuestos a los que no pagan, no castigar a los que pagan. A mí esto me horroriza: por su falta de ética y por su descomunal incompetencia. Yo no entiendo por qué la gente no hace una revolución. La gente debería estar en la puerta del Ministerio quemándolo todo. ¿Qué dice este ministro? Nos está induciendo a que no cumplamos. “Si no cumples no te preocupes, ya putearemos más a los que cumplen”. ¿Y qué pasa ahora si la gente que se siente traicionada por su gobierno decide evadir más? ¿Volverán a subir el IVA de los cumplidores? ¿Y cuándo se acaba este argumento? Realmente, que un señor como Montoro sea ministro dice muy poco de España. ¡Y después van y se chotean de Uganda!

[Extracto de la entrevista de JotDown a Xavier Sala-i-Martín que puedes leer aquí]

¿Ajustar para crecer o crecer para ajustar?

Este es el dilema al que se enfrentó la economía mundial cuando se decidió a salir de la crisis en la que había entrado, allá por el 2008. La disyuntiva a la que se enfrentaban los gobiernos era la siguiente:

El primer camino que se puede tomar es el de ayudar a la economía a crecer, generando, lógicamente, un incremento de la deuda pública. Después, una vez que el aparato comienza a funcionar de nuevo sería el momento de hacer los denominados “ajustes”, encaminados, principalmente, a reducir ese déficit creado para insuflar aire a ese globo vacío que es la economía del país.

La segunda opción es realizar el proceso de manera inversa, es decir, “recaudar” el dinero antes para alcanzar la llamada “estabilidad presupuestaria”, y una vez conseguido esto, utilizar esos recursos para reactivar la demanda y, por tanto, la producción.

Pues bien, en su  momento los actores más importantes de la economía mundial se decidieron ante está bifurcación: Los EEUU y la mayoría de los países emergentes escogieron la primera opción, crecer para ajustar, mientras que la Unión Europea se decidió por el equilibrio presupuestario en primer lugar.

¿Y que ha ocurrido a partir de esta decisión? Pues que el primer grupo de países experimento un mayor crecimiento (en realidad, un menor decrecimiento) durante el 2009 y los años posteriores. Evolución EEUU Evolución UE.

En realidad, hasta este punto no hay nada sorprendente, EEUU se dedicó a estimular la economía y en cierta manera lo ha conseguido, mientras que la UE se  proponía otros objetivos, por lo que no es extraño que los americanos hayan crecido más que nosotros. En teoría ahora, o dentro de poco tiempo, le tocaría el turno de crecer al Viejo Continente, y todo estaría bien, llegaríamos todos al mismo final por diferentes caminos pero ¿No creen ustedes que el camino es importante?

Dentro de nuestro terreno de juego, la UE, nos encontramos dos grupos diferenciados: Los que se mantienen relativamente fuertes, y los que se podría considerar que están en la UVI, los PIIGS (Portugal, Italia, Ireland, Greece, Spain). De entre los países que lo conforman encontramos culturas, sociedades, idiomas, gobernantes, características y, sobre todo, sus situaciones económicas  muy distintas y, sin embargo, parece que todos comparten la misma idea de cómo salir de la crisis y cual es la ruta a seguir (¿qué casualidad verdad?), y así se ejecuta, independientemente de dónde y cuándo haya que hacerlo. Y es que la política económica de cada país no está determinada por él mismo, atendiendo a sus propias características y necesidades en cada momento, sino que viene dictada por el grupo fuerte, el pelotón de cabeza, formado por Francia, Reino Unido y Alemania, siendo esta última el líder indiscutible. Y es que a estos pesos pesados les importa mucho lo que les ocurra a los de atrás, puesto que tienen no sólo una moneda común con ellos, sino también muchísimo dinero invertido y que quieren recuperar. Pero si hay algo que parece que le importa bien poco a la locomotora europea de sus vagones es la carga, es decir, los ciudadanos de a pie. Parece que se han olvidado de que más allá de los números y de las deudas hay personas, de que no es lo mismo crecer desde una mala situación para luego ajustar, que ajustar estando ya en lo peor para luego crecer. ¿Y qué si el déficit es alto? ¿Quién sufre por ver aumentar una cifra?

Cierto es que un país no puede endeudarse indefinidamente, y que hay que tratar de hacerlo a un interés bajo, y que para financiarse barato hay que conseguir que otros países (o los famosos “mercados”) confíen en ti. ¿Y para eso que hacen los gobiernos? Pues recortar y recortar, recaudar dinero para pagar sus deudas y dar imagen de buen pagador. Y es aquí donde aparece, para mí, uno de los principales problemas: Que por mucho que se esfuercen en “generar confianza” a los prestamistas les sigue compensando decir que España está muy mal, por que de esta manera pueden seguir prestándonos al 7% en vez de al 4%, sacando tajada de nuestra situación. Podría alguien desde Europa darnos dinero más barato para ayudarnos a salir del pozo, pero está claro que no interesa, eso no da dinero (Ojo, los rescates son dinero barato, pero imponen durísimas condiciones, es decir nuevos ajustes, por lo que no solucionan nada).

¿Y mientras que ocurre? Que la mayoría de la población no trabaja, porque no hay nadie que consuma, entonces no pueden pagar impuestos. Entonces suben el IVA, para recaudar más, y eso hace que se consuma aún menos y haya menos trabajo y así sucesivamente, recorte tras recorte, mientras la gente sufre. Es una bola de nieve que crece y crece, y que yo, por lo menos, no sé cuando va a empezar a deshacerse, porque para ello haría falta, primero, un cambio de actitud desde el gobierno, lo cual parece difícil, y segundo, los recursos necesarios para fomentar el crecimiento, los cuales también se encuentran lejos de llegar viendo la actitud del norte hacia el sur.

Y una vez llegados a este punto yo me pregunto ¿Cuando nos llegará el momento de crecer? Porque yo creo que ya hemos ajustado bastante.

P.D: Se podría hablar de muchas otras cosas más respecto a este tema. Como el estímulo que intentó ZP con el Plan E y otras medidas, o lo que ocurrió con EEUU, pero lo dejaré para siguientes entradas.

P.D 2: El título y la idea inicial de este texto los he sacado del libro de Joaquín Estefanía “La economía del miedo”, pero el razonamiento siguiente es de cosecha propia. Por cierto, muy recomendable el libro.

Economía social

Se me ocurre escribir esta entrada a raíz de un artículo en El Mundo “Cuando las personas van antes que el mercado”, sobre la economía social, que es aquella en la que se antepone el capital humano al resto del capital, aquella en la que dentro de las empresas lo más importante es que los trabajadores disfruten de un salario y unas condiciones de trabajo aceptables. En este punto se diferencia de la economía tradicional (o capitalista) en que en ésta la prioridad es el beneficio, lo cual entra en conflicto irremediablemente con los intereses de los empleados. Y es que esta batalla entre la calidad de vida de los trabajadores y los beneficios no termina nunca, puesto que el ideal económico no es simplemente obtener beneficios, sino maximizarlos hasta el infinito, lo cual termina yendo en detrimento de lo primero.

Es cierto que la innovación puede reducir costes sin afectar a los empleados, pero también es verdad que si un empresario ADEMÁS de implantar esa nueva tecnología puede reducir los salarios de sus empleados u otros gastos a costa de su seguridad laboral (dentro de los mínimos legales) lo harán, puesto que así obtendrá un mayor beneficio. Y es por eso que son necesarios los convenios y la legislación laboral, para proteger los derechos de los trabajadores frente a los más acérrimos defensores del beneficio. Por eso ahora, en una época donde la protección de los derechos de los trabajadores se está viendo mermada (veáse la reforma laboral), son tan necesarias estas iniciativas de economía social donde el objetivo no sea MAXIMIZAR el beneficio, sino obtener un superávit que permita mantener la empresa en funcionamiento.

“Vale, vale, eso de que en las cooperativas a los trabajadores se les trate bien suena cojonudo, pero seguro que esas empresas se van a pique, porque gastarán muchísimo en salarios y no podrán competir con las demás”. Pues bien, existen multitud de cooperativas, como se explica en el artículo, que son viables y funcionan bien. Tal vez no igualen los beneficios de sus competidoras, tal vez no hay directivos con grandes sueldos y lo más seguro es que no coticen nunca en el IBEX 35 pero ¿qué más da? Ganan más dinero de lo que gastan y una parte normalmente se reinvierte en beneficio de la propia empresa y los trabajadores no deben entrar en conflicto con nadie. No serán las más punteras en I+D+I ni harán grandes avances para la tecnología mundial, para eso ya hay grandes multinacionales. No defiendo un modelo económico basado en las cooperativas, puesto que también hay que reconocer sus limitaciones, pero defiendo su importancia en un mundo donde se encuentran casos de sueldos astronómicos en entidades deficitarias y donde una empresa puede anunciar beneficios millonarios y un ERE de 200 trabajadores al mismo tiempo en nombre de la maximización de los beneficios. (véase los casos de Telefónica o el banco británico HSBC)

Por esto último veo cada vez más necesario que se produzca un cambio en nuestras prioridades desde la competitividad a la cooperación (me refiero a la competición y colaboración entre trabajadores y empresarios sobre salarios y condiciones laborales) y desde el beneficio empresarial al beneficio humano, y puede que entonces se puedan corregir de alguna manera las enormes desigualdades que existen hoy en día en el mundo.

Reflexión extra:
El tema de las cooperativas me recuerda a algo que estudié durante este curso en historia económica sobre el modelo feudal: En la Edad Media surgió el modelo de “open fields”, en los que cada agricultor aportaba su parcela de tierra a la comunidad y todas ellas eran administradas comunalmente por los participantes. Lo interesante es que, a pesar de ser una entidad ineficiente y estar, por tanto, condenada a ser reemplazada por una más eficiente, los “open fields” se mantuvieron durante algún tiempo, puesto que presentaban una ventaja fundamental: Aseguraban una remuneración más o menos regular todos los meses para cada campesino, puesto que se compensan los déficits y superávits de unas parcelas y otras, protegiéndolos en caso de sufrir una mala cosecha. Esto se traduce básicamente, en una mayor seguridad, lo cual, tratándose de una época como la medieval(de gran inestabilidad e inseguridad, se puede considerar de gran importancia y una gran ventaja con respecto al modelo de gestión individual. Y pensando en esto que acabo de explicar yo me pregunto: ¿No es cierto que vivimos en un periodo de gran inestabilidad e inseguridad comparable (salvando las distancias) con el feudal? ¿No sería beneficioso tomar ejemplo de esta gestión comunitaria?