Ilegal sí, pero ¿legítimo o ilegítimo?

A raíz del robo llevado a cabo en un supermercado Mercadona por parte del SAT con la colaboración Juan Manuel Sánchez Gordillo, Alberto Garzón, diputado de IU en el Congreso, ha escrito un artículo en el Huffington Post, del que me gustaría destacar el último párrafo, aunque todo el texto merezca lectura y reflexión:

“Algunos denunciarán que la acción del SAT es ilegal. Efectivamente, lo es. Pero la cuestión no reside en saber en qué lado de la frontera jurídica cae, sino en si es una acción legítima y digna o si por el contrario no lo es. Y cuando sabemos que las necesidades humanas básicas pueden satisfacerse técnicamente pero el único obstáculo para conseguirlo es el propio marco institucional, diseñado en beneficio y garantía de la gran empresa y las grandes fortunas, es cuando acciones como las del SAT recobran toda su naturaleza revolucionaria y de justicia social. En ese punto la ilegalidad es legítima y contribuye a preparar el terreno para un cambio institucional que primero y ante todo ha de construirse en el plano ideológico.”

Está claro que es un acto ilegal, puesto que infringe las leyes establecidas, y ni siquiera se puede justificar como de extrema necesidad, lo que equipararía el acto a la legítima defensa, puesto que los protagonistas no eran los que necesitaban la comida. Pero atención a la frase del diputado “las necesidades humanas básicas pueden satisfacerse técnicamente pero el único obstáculo para conseguirlo es el propio marco institucional”.En este caso se han saltado el marco institucional sin más, pero debemos plantearnos que ese marco institucional no esté funcionando eficientemente, y haya que cambiarlo para que no constituya un obstáculo, sino una manera de obtenerlo ordenadamente.

Ojo, no estoy defendiendo lo que se ha hecho y puede que ni siquiera fuera necesario, porque la crisis aún no ha llevado a casi nadie a esos niveles (démosle tiempo), pero sí que es un acto que está generando debate en las bases de nuestra conciencia, lo cual me parece fundamental en los tiempos que corren. ¿Que lo podían haber hecho de otra manera? Por supuesto que sí, pero ahora toca ir más allá y plantearse que tal vez nuestro mundo necesita un cambio más profundo, un cambio en nuestros principios morales.

P.D: También me gustaría destacar en esta entrada la mención de Alberto Garzón del artículo 128.1 de la Constitución española, que declara que  “toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. Ojo, que puede parecer propaganda comunista, pero está en la Carta Magna.

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